Museo de Bellas Artes de Asturias.

Bacante, de Elías Martín Riesco

Según la mitología griega las Bacantes  eran las diosas adoradoras de Baco, el dios del vino en la mitología romana, que participaban en las fiestas bacanales y en orgías.

Baco niño, tocando una flauta doble, el aulós, su instrumento. de Ignacio Pinazo Camarlench
La maga Circe, de Luis Rodríguez Vigil.

En la mitología griega, Circe era una hechicera que preparaba  pociones mágicas,  hija del Dios del sol Helios y de Perseis. Vivía en la isla de Eea con hombres que había convertido en lobos y leones. En la Odisea transformó a la tripulación en cerdos. Ulises se quedó con Circe un año, cuando regresaba a Ítaca.

Cupido, de Francisco Pérez del Valle

Psique una princesa de gran belleza de la que Venus se celaba. La castigó enviando a Cupido para que se enamorase del hombre más feo del mundo. Pero fue Cupido el que se enamoró de ella y con ella se casó, aunque tenían prohibido verse las caras. La joven no pudo resistir la tentación, así que una noche mientras su amado dormía encendió una vela con tan mala suerte que una gota de cera le cayó a Cupido en la cara y éste la abandonó. Ella acudió a Venus en busca de ayuda a cambio de cuatro tareas. En la última Cupido salvó a su esposa y fueron felices.

Diana sorprendida en el baño por Acteón, anónimo.

Gracias a las enseñanzas del Centauro Quirón, Acteón era un gran cazador. Un día iba de caza con sus perros y vio a Diana desnuda bañándose. La diosa se enfadó tanto que lo transformó en ciervo. Y no quedó ahí la venganza, hizo que sus propios perros lo descuartizaran.

Eolo, de Rubens

Eolo. dios de los vientos. Según la mitología griega, Eolo vivía en la isla de Eolia. Ayudó a Ulises a volver a Ítaca. Le regaló un odre con los vientos, pero la tripulación que jugó una mala pasada, abrió el odre pensando que contenía oro, salieron del odre vientos huracanados obligando a la nave a regresar a Eolia. Eolo y a no quiso ayudarles de nuevo.

Combate entre Eros y Anteros. de Germán Hernández Amores

Como ya hemos visto, Eros es el dios del amor, y Anteros el del amor correspondido. Los dos hermanos fueron compañeros de juego. En este cuadro se disparan flechas ante la atenta mirada de su madre Afrodita

Caída de Faetón, de Rafael Tejeo.

Faetón era hijo de Helios, el Sol, pero como sus amigos lo ponían en duda me pidió a Helios que lo dejara conducir al menos un día el carro del sol. Al poco de empezar, los corceles blancos se desembocaron y no pudo controlarlos. Primero voló muy alto y la tierra se heló, descendió tanto que quemó la tierra. Zeus le lanzó un rayo y cayó a un río donde se ahogó, pero no pudo evitar que se quemara la mayor parte de África y los etíopes se volviera negros. Sus hemanas,las heliades, lo lloraron y las convirtieron en álamos del río,

Hero y Leandro, anónimo, siglo XVII.

Hero, sacerdotisa de Afrodita en la mitología griega, estaba enamorada de Leandro, pero vivían uno a cada lado del Helesponto; además los padres de ambos se oponían a que se casaran, incluso a que se vieran. No respetaron la prohibición y se veían en secreto: Hero encendía una hoguera para guiar a Leandro, pero una noche un fuerte viento apagó la hoguera y Leandro apareció ahogado. Hero se suicidó, lanzándose desde la torre donde vivía.

Júpiter y Europa, de Germán Horacio

Zeus, Júpiter en latín, vio a Europa que estaba jugando en una playa de Fenicia, se enamoró de ella, se metamorfeosó en un toro , para que ella no se asustara. Europa empezó a acariciarlo, se sentó en su lomo y se agarró a sus cuernos. El toro salió mar adelante hasta llegar a la isla de Creta. En esta isla el padre de los dioses tuvo con Europa tres hijos: Minos, Sarpedón y Radamantis.

Pintores y escultores trataron este tema: Rubens, Veronés, Rembrand, Jordaens y Botero (escultor).

Rapto de Europa, de Rubens.
Rapto de Europa, de Veronés
Rapto de Europa, de Rembrand.
Rapto de Europa, de Jordaens.
Rapto de Europa, de Botero
Letona, Leto en la mitología griega.

Letona se convierte en amante de Júpiter y da a luz dos hijos: Diana y Apolo, en la isla de Delos, después de vagar por todo el mar Egeo, ya que por temor a la celosa esposa de Júpiter ninguna localidad quería recibirla para que diera a luz allí. Algunos mitos dicen que la isla no existía, que la había creado Poseidón por encargo de Júpiter, su hermano.

Tríptico de Prometeo, de José Ramón Zaragoza.

Prometeo y Pandora, Prometeo encadenado, Prometeo y el fuego. Según la mitología griega, Prometeo fue el bienhechor de la humanidad. Robó el fuego en la fragua de Hefesto para dárselo a los mortales. Zeus encargó al dios de las fraguas que hiciera una cadena y lo encadenara en una roca del Caúcaso, donde un águila le devoraba el hígado que se reproducía constantemente, hasta que un día pasó por allí Hércules y mató al águila de un flechazo. Zeus, como era hijo suyo, lo perdonó, pero obligó a Prometeo a llevar un eslabón de la cadena para recordarle su pecado. Hubo un segundo castigo: envió al hermano de Prometeo, llamado Epimeteo, a la mujer que Hefesto había hecho de arcilla, llamada Pandora, para desgracia de la humanidad, Pandora abrió el cofre que contenía todos los males del mundo.

Vulcano y el Fuego, de Rubens